Florencia, la capital de la región italiana de la Toscana, tiene aproximadamente 400.000 habitantes. Es una ciudad preciosa, situada junto al Arno, y en la que la cultura tiene un papel fundamental. Cuando paseéis por el centro histórico, que es casi totalmente peatonal, os recomiendo que os fijéis en sus edificios, porque la arquitectura es sorprendente.
Florencia es una visita obligada para los amantes del arte. Con museos como la Galería de los Uffizi o la Academia- donde se puede contemplar la conocidísima estatua del David, de Miguel Ángel- o construcciones como el Ponte Vecchio o el Duomo, Florencia es el principal punto de referencia del arte renacentista en Europa y, sin duda, una de las principales capitales monumentales europeas.
LUGARES DE INTERES
Un paseo por el centro histórico de Florencia es una experiencia única para un turista. Una ciudad de la que, quienes han estado, guardan un recuerdo imborrable y recomiendan a todos sus conocidos. Florencia es arte y belleza por los cuatro costados.
orencia se recorre a pie, no sólo porque no es excesivamente grande, si no porque la mayoría del centro histórico es peatonal, el transporte público va un poco por libre y en cualquier caso no hay dónde aparcar. En cualquier oficina de turismo (hay varias diseminadas por la ciudad y una justo en la plaza de la estación de tren de Santa María Novella) os darán el mapa de forma gratuita y os indicarán las posibles rutas a seguir.
Si queréis ver todos los monumentos sin esperar las colas (que pueden llegar a las 2 horas) i La oficina está justo en frente de la entrada de los Uffizi, y tienen una tarjeta válida un año natural que os hacen al momento y permite entrar a todos los monumentos que pertenecen al ayuntamiento (el David, el palacio Pitti, los jardines de Bóboli, los Uffizi...) sin pagar la entrada y SIN ESPERAR LAS COLAS. La tarjeta cuesta 40€ para los menores de 26 años, 60 por adulto o 100€ por familia de 4 miembros (2 adultos y 2 niños menores de edad). Interesa si queréis ver la mayor parte pero tenéis poco tiempo o poca paciencia.
Sería imposible abarcar todo lo que merece la pena visitar en Florencia, sin embargo, lo que no podéis dejar de ver, por orden geográfico:
La capilla Medicea.
Se encuentra Junto a San Lorenzo, y varios miembros de la familia Médici fueron enterrados allí. La decoración es impresionante, en general no hay que esperar cola y merece la pena.
La escalera de Miguel Ángel en la Biblioteca Laurenziana
También junto a San Lorenzo. Incomprensiblemente no es demasiado conocida aparte de entre los arquitectos, lo que significa que no hay colas. Miguel Ángel la construyó en el siglo XVI y se conserva en perfecto estado.
El David de Miguel Ángel
En la Academia. Es la escultura principal y se nota. Hay una copia delante del Palazzo Vecchio, pero no tiene nada que ver. Lo ideal es llegar temprano, o aguantar la cola que generalmente da la vuelta a la manzana.
El Duomo
El monumento más reconocible de Florencia debido al mármol con el que está edificado, blanco verde y rosa. El baptisterio y la puerta son únicos en el mundo. Lo más típico: subir a la cúpula de Bruneleschi. Cuesta unos 6 euros, y no, no hay ascensor. Algunos prefieren subir al Campanile, pero la cúpula es más recomendable. No sólo es mundialmente famosa, si no que es algunos metros más alta que la torre, con lo cual las vistas son mejores. Para los que sean un poco más vagos, en la plaza de la República hay un centro comercial que se llama La Rinascente (tipo “El Corte Inglés”) Tiene una cafetería en la terraza de la última planta (7º piso, el ascensor sólo va hasta el 6º), un té cuesta 5 Euros, pero las vistas son más o menos las mismas, y si hace bueno se está muy bien al sol, con el Duomo a la espalda y la plaza a vuestros pies. Sin contar que los fumadores se ahorrarán el esfuerzo, y por el precio de la entrada, te tomas un café.
El Palazzo Vecchio.
Sede del ayuntamiento. Se encuentra en la Piazza delle Signoria junto a la galería de los Uffizi. No siempre está abierto al público y su horario es más restringido que el de los demás monumentos. Consta de dos patios interiores y de varias salas con obras de arte.
La galería de los Uffizi
Posiblemente la colección de arte más famosa del mundo. El Nacimiento de Venus, entre otras obras maestras, está expuesto aquí. Se necesitan varias horas en visita guiada para ver sólo las piezas fundamentales. Hay obras de Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Rubens, Tiziano, Tintoretto, Rembrandt, Caravaggio, Goya…Las colas para visitas libres en temporada turística llegan a tardar 5 horas, por lo que, si no tenéis intención de reservar la visita con anterioridad, os recomiendo que os planteéis seriamente la posibilidad de conseguir la tarjeta de amigos de los Uffizi, que se hace frente a la entrada.
El Ponte Vecchio.
Es un puente donde se congregaron los joyeros, de forma que las joyerías ocupan la planta del puente y sobre estas se encuentran las casas. En las zonas del puente por las que se ve el río surgió la costumbre de que las parejas atasen candados como símbolo de esto y aquello. Los candados forman racimos que en ocasiones casi llegan a tocar el suelo. Sobre las casas pasa el famoso corredor Vasariano, construido por Giorgio Vasari para Cosme I de Médicis, para permitir que éste pasase del Palazzo Vecchio al Palacio Pitti sin salir a la calle, por seguridad. Como a Cosme I le molestaba el olor del Mercado que se encontraba debajo, mando trasladarlo y su lugar lo ocuparon las joyerías, que aún se mantienen. Es prácticamente imposible visitar el corredor Vasariano. Si estáis muy interesados, tratad de arreglar la visita desde España antes de ir, ya que sólo abre unos pocos días al año y hay muy pocas plazas. En las noches de verano grupos de músicos tocan para los turistas.
El Palazzo Pitti.
Es mucho más grande en tamaño que el Palazzo Vecchio. Es característica la plaza delantera, construida en pendiente a propósito para dificultar los ataques o las revueltas. En la parte de atrás del palacio se encuentran los jardines de Bóboli, excelente sitio para descansar de varios días de visitas.
Iglesias:
Quitando Santa Maria del Fiore (El Duomo) Florencia tiene algunas iglesias más que se pueden ver si hay tiempo: Santa María Novella, cerca de la estación, San Lorenzo, y la Santa Croce, con su patio interior.
Las mejores vistas de Florencia, sin duda, desde el Piazzale Michelangelo al atardecer.Desde ahí se toman las fotos en las que se ve el Arno, los puentes, y el Duomo al fondo. Podéis subir dando un paseo, aun que es un camino largo y cuesta arriba. Si no, el autobús nº 13 tarda unos diez minutos, y sale desde Corso dei Tintori, casi haciendo esquina con vía dei Benci.
CONSEJOS:
Los horarios son ligeramente diferentes a los nuestros. No esperéis ir a comer a las 15h; y en algunos restaurantes os “sugerirán” amablemente que os marchéis si ocupáis la mesa para hacer sobremesa.
• En Italia está prohibido fumar en todos los establecimientos públicos, y lo cumplen a rajatabla. Es normal ver grupos de gente fumando a la puerta de los bares, tratando de protegerse de la lluvia bajo un tejadillo. Aún así es fundamental permanecer relativamente en silencio, ya que los florentinos no tienen ningún problema en llenar un cubo de agua y lanzároslo por encima si consideran que hacéis demasiado ruido.
• Florencia se recorre a pie, no sólo porque no es excesivamente grande, sino porque la mayoría del centro histórico es peatonal, el transporte público va un poco por libre y en cualquier caso no hay dónde aparcar. En cualquier oficina de turismo (hay varias diseminadas por la ciudad y una justo en la plaza de la estación de tren de Santa María Novella) os darán el mapa de forma gratuita y os indicarán las posibles rutas a seguir.
• Sobre los mitos de que nadie paga transporte público en Italia… quien más quien menos se ha colado alguna vez. Lo cierto es que en los autobuses metropolitanos no hay control de billetes por parte del conductor. Esto, unido a la rabia que produce el total descontrol de horarios, las huelgas, y los atascos, incitan a muchos a colarse. El caso más típico es el de quien compra un billete de tren o autobús, y luego se sube sin pasarlo por la máquina para que lo marque, de forma que se puede reutilizar. Por si consideráis la opción: en las estaciones más concurridas o próxima a centros turísticos (caso típico: las paradas cerca de Santa María Novella, la estación de tren) se suben a menudo los revisores. Van vestidos de paisano y sólo muestran la identificación una vez se han cerrado las puertas. Suben varios a la vez, y una vez que están dentro, es casi imposible librarse de la multa, a menos que estéis estratégicamente posicionados junto a la máquina de picar. Podéis probar con el clásico: “no sabía que había que “ticarlo” en la máquina, y a pesar de que en el billete lo pone, no lo he entendido porque no hablo ni italiano ni inglés”, pero en general no cuela.
• El tren es un sistema de transporte relativamente fiable y económico en Italia. La estación central se llama Santa María Novella, y por la noche no es una zona demasiado recomendable. Sin embargo ahí se encuentran las conexiones con los autobuses metropolitanos y de largo recorrido. Está situada a unos 5 minutos andando desde el Duomo.
• Como último recurso, y porque conocen a los turistas, os pedirán que abonéis la multa al momento. Si la multa es de 50 € por ejemplo, aceptarán 20 con tal de que paguéis. Es posible que incluso pidan a vuestros compañeros que pongan el dinero. Si decís que no lleváis dinero encima, os pedirán el pasaporte o DNI. Estaría feo decir que lo mejor es enseñar el pasaporte, ya que como no consta vuestra dirección os la podéis inventar con total tranquilidad que la multa no llegará, así que no lo diremos.
• Si vas a vivir en la ciudad por un tiempo, una de las mejores opciones para moverse es la bicicleta. De todos modos, hay que tener cuidado y asegurarla bien, ya que los robos son frecuentes.